RETIRO BY ALBERTO CUADROS C.
Cierto día, el Pentágono decide jubilar a tres generales que ya estabanbien entraditos en años. Convocados por el tribunal competente, se les
propuso, como contrapartida, una pensión de 100.000 dólares por cada metro
que midiesen entre las dos partes de su cuerpo que ellos mismos propusieran.
El primer general decide que el tribunal le tome las medidas desde la
planta del pie hasta lo alto de la cabeza. Efectuada la medida por el
asistente, se le adjudica una pensión de 183.000 dólares. El segundo general
opta por estirar los brazos hacia los lados, los coloca paralelos al suelo
en forma de cruz y pide ser medido desde la punta de los dedos de la mano
derecha hasta la punta de los dedos de la mano izquierda. Tras la medida, se
le adjudica
una pensión de 205.000 dólares. Llegado el turno al tercero, este general
pide ser medido desde la punta del pene hasta los testículos.
Esta opción suscitó gran extrañeza y asombro y no pocas malévolas sonrisas
entre los miembros del tribunal, conscientes de la corta distancia que media
entre ambas partes de la anatomía varonil. En un gesto de buena voluntad, el
tribunal intenta disuadirlo, pero viendo que el veterano militar se mantenía
firme en su propuesta, se decide por atender su voluntad. Le piden que se
baje los pantalones y luego los calzoncillos. El asistente encargado de las
medidas coloca una punta de la cinta métrica en el extremo del pene y,
cuando está comenzando a medir, exclama: -Pero ¿dónde diablos están los
testículos?
A lo que el general, con gesto impasible y ojos entornados, responde: -En
Vietnam.


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